Hayde Lachino
Investigadora | Escritora | Teoría y práctica en la danza contemporánea
Buenas noches a todas, todos y todes:
Hemos sido convocados para celebrar a destacados creadores que hoy reciben el premio más importante que la sociedad, instituciones públicas y privadas y organizaciones de la sociedad civil de Michoacán otorgan a quienes con su labor preservan conocimientos y herencias contenidos en sus prácticas artísticas, además de hallazgos propios e inventiva creadora de nuevas posibilidades.
El Premio Estatal de las Artes Eréndira adquiere en estos momentos una relevancia central para nuestra vida democrática y colectiva, pues las artes y la cultura en general, otorgan sentido y orientación a nuestra vivencia común, ponen acento en nuestra humanidad y en los más caros valores que compartimos: la paz, la justicia, la igualdad y los derechos ganados gracias a múltiples luchas sociales.
Ningún artista se crea en solitario, todas y todos son resultado de conocimientos heredados de quienes antes que nosotros enarbolaron sus propias batallas por hacer de este un mundo mejor, por ello es muy importante mencionar y recordar en esta ceremonia a la maestra Dalia Próspero Maldonado, quien, junto con otros, fundó instituciones, formó a generaciones de bailarines e hizo de la danza su forma de construir un país. Dalia, mujer imprescindible, empeñó su vida porque la danza fuera un espacio para mostrar lo que los cuerpos pueden.
Todos los artistas son resultados de herencias, de conocimientos que los guían en su hacer. Al reconocer la labor de un artista se celebra por tanto su impacto estético y social. La filósofa Hannah Arent decía que sabemos del mundo que existió antes que nosotros por las obras de arte, porque ellas tienen la virtud de sobrevivir a sus creadores, en ese sentido el arte crea imágenes de su tiempo y ellas se convierten en el testimonio de lo que hombres y mujeres de un tiempo histórico hicieron para sostener la vida común. Los resultados de la acción cultural y artística son nuestra contribución al presente y el legado para los que vendrán. Una forma de decir: ¡Aquí estuvimos y esto, lo que hicimos! Se habla con la tradición, pero también se discute con ella, se difiere, pero sin herencias no es posible trazar un camino propio coherente.
Coherencia que en el Estado de Michoacán resulta por demás significativa, porque aquí surgieron los primeros brotes de rebeldía contra todas las opresiones, aquí se fraguaron independencias, revoluciones y revueltas estudiantiles, movimientos todos sin los cuales no es posible entender el México presente. En Michoacán se ha dado cita, constantemente, la historia nacional. Junto a estos movimientos estuvieron los artistas, la gente de la cultura que creó palabras y significaciones nuevas para nombrar al mundo de otra manera.
Esta herencia hay que defenderla, porque vivimos tiempos en donde el fascismo y la ultraderecha amenazan la vida democrática de nuestros países. El arte y la cultura tienen aquí una tarea relevante, porque lo más significativo de la acción cultural es que nos permite relacionarnos de formas que escapan a las lógicas capitalistas de la competencia, del individualismo, del utilitarismo, para, en lugar de ello, dar paso a los diálogos, los encuentros, la solidaridad. La gente de la cultura, con su actividad crea espacios en donde lo diverso converge y se reconoce como importante, porque todos los cuerpos importan y todos tienen derecho a una vida digna.
Cuando la gente se congrega para ver una función de danza, asiste a un concierto musical, o visita museos entra en relación con el mundo, su vida adquiere otros tonos, otros sentidos. El arte no transforma, per se, a las personas, pero hace posible los diálogos que nos permiten pensar cómo queremos ser como individuos y como sociedades. Este es el sentido político profundo del arte y la cultura: encontrarnos, reconocernos y dar paso a la palabra y a la acción.
México, y particularmente Michoacán, se ha distinguido por ser tierra que abraza a quienes deciden hacer de México su patria y entregan a ella lo mejor de sí: sus conocimientos, su arte. Gracias a este abrazo fraterno a quienes vienen desde lejos, nuestro país se ha visto enriquecido por los diversos exilios en distintos momentos de la historia, gracias a Luis Buñuel, Remedios Varo, Ramón Xirau, Juan Gelman, Néstor García Canclini, Hebe Rosell y muchas otras y otros, la cultura mexicana es vital, rica, y por ello somos referencia para otros.
En un mundo en donde los países se cierran en sí mismos debido a fanatismos chovinistas de corte autoritario y fascista, México cobija y se nutre de quienes, venidos desde geografías diversas, anidan aquí y aportan conocimientos y experiencias a nuestras sociedades. Somos un rico resultado de mezclas culturales que nos colocan como ciudadanos del mundo. Gracias a ellas y ellos por escogernos como su hogar.
Finalmente quiero aprovechar este momento para recordar que el Premio Eréndira es un reconocimiento que la sociedad michoacana hace a sus creadores. No hay mérito en la autopostulación, lo que aquí importa es que sea la sociedad quién, mediante este premio, agradece la entrega y compromiso de quienes hacen de la cultura y el arte su forma de hacer patria, agradecimiento por el empeño en hacer de esta una sociedad mejor en donde todas, todos y todes tengamos cabida con dignidad.
Felicidades a la Mtra. Ioulia Akhmadeeva, al Mtro. Joaquín Bautista Ramírez y a la Compañía de Danza Contemporánea, La Serpiente. La sociedad michoacana ha decidido premiar lo que cotidianamente hacen por la vida colectiva del Estado y con ello del país. Porque lo hacen bien, lo hacen comprometidos con su presente y porque sin lo que ustedes hacen, la paz, la solidaridad, los espacios de encuentro no tendrían en Michoacán un lugar en este mundo.
Vienen a mi las palabras de la célebre poetisa michoacana Concha Urquiza:
Viajeros somos, viajeros
que andamos nuestro camino:
luna y monte, monte y luna,
manta y silbo, pan y vino.
Y como es recio el camino,
llevamos por equipaje:
en el pecho, el corazón,
y en la boca una canción
para el viaje.
A nombre del Consejo Técnico, felicidades a los premiados y nuestro agradecimiento por sus obras para este viaje común.
Morelia, Michoacán a 10 de octubre de 2026
